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José Alberto García-Avilés

Resumen


Desde mediados de los noventa, la Red se convirtió en un entorno idóneo para la expansión del periodismo, cuando el lanzamiento de los primeros medios digitales y la experimentación en los formatos, prácticas y géneros informativos, propiciaron un cambio de paradigma. En la actualidad, la experimentación continúa marcando el camino. Conforme se consolidan prácticas, formatos y modalidades expresivas mejor adaptadas a las posibilidades comunicativas que ofrece Internet, disponemos de más elementos para una reflexión crítica sobre el trayecto recorrido y su futura evolución.


La penetración de Internet y sus consecuencias obligan a repensar las características del ecosistema informativo en la Sociedad Red, donde Manuel Castells (1997) identifica la influencia de tres procesos interdependientes: a) los cambios cualitativos desencadenados por las tecnologías de la información; b) la crisis de los modelos económicos industriales y capitalistas; y c) el despertar de movimientos sociales culturales. Paradójicamente, la tendencia a la globalización propiciada por Internet permite una sociedad globalizada, pero localmente desconectada (Castells, 1997). Globalización e identidad representan, en definitiva, dos polos de socialización en las redes. Por un lado, emerge la identidad virtual: el “yo” individual se proyecta en el entorno online, suplantando en cierto modo a la identidad personal. Por otro, la Red transforma el ocio, la economía, el transporte, la política, etc., convirtiendo en obsoletas las formas tradicionales y revitalizando la esfera pública y el activismo en las redes (Castells, 2008).


En la Sociedad Red, la producción y gestión de bienes materiales adquiere un valor secundario frente a la producción y transmisión del saber, a la creación y distribución del conocimiento y la información (García Avilés, 2015: 7-9). El saber se revaloriza como servicio imprescindible para lograr resultados sociales y económicos. A su vez, el crecimiento de la información se intensifica de forma exponencial; un número cada vez mayor de comunicadores se conectan a una red cada vez más tupida, hasta alcanzar dimensiones globales. De este modo, la comunicación en red diluye las fronteras institucionales, sociales y culturales. Cualquier incidente en un nodo o punto concreto puede desencadenar repercusiones internacionales.


El periodismo compite en un ecosistema caracterizado por el acceso libre e indiscriminado a las plataformas de comunicación pública. Los periodistas profesionales comparten la esfera comunicativa con blogueros, redes sociales y creadores multimedia, que distribuyen sus contenidos con resultados que en ocasiones superan a los medios profesionales. Ello ha irritado a algunos periodistas, que ven amenazado su monopolio informativo (Fogel y Patiño, 2007: 108). En este contexto, las empresas periodísticas tratan de potenciar su marca, a la vez que facilitan el acceso desde todos los soportes; por ejemplo, The New York Times o The Guardian se han convertido en referencia mundial por su estrategia multimedia y coherencia editorial en sus distintas plataformas (Jarvis, 2015). Además, asistimos al auge de medios hiperlocales basados en el periodismo de proximidad, mediante vínculos sólidos con las comunidades a las que sirven (López García et al., 2015).


Los rasgos formales del periodismo online -hipertextualidad,  multimedialidad e interactividad- también introducen cambios en los géneros y los formatos. Es ahí donde el periodismo interpretativo desarrolla su capacidad para responder a la sobreabundancia informativa, dando a conocer y, sobre todo, dando a entender. La profundi­dad, la contextualización y la documentación facilitan el análisis de los problemas actuales, a menudo con formatos que requieren contenidos más fluidos, acompañados de narraciones múltiples con carácter hipermedia, multimedia y transmedia (Jenkins, 2006).


Como gestores de la información y de las relaciones con sus públicos, los medios de calidad producen relatos que permiten entretejer los datos disponibles sobre un acontecimiento y conectarlos en un contexto más amplio. Por ejemplo, la noticia sobre la muerte de David Bowie inundó literalmente los medios y las redes sociales en enero de 2016. Ante esta saturación, triunfaron los contenidos que iban más allá de la mera noticia y ofrecían valor añadido, útil para los usuarios, tales como recopilaciones de su discografía, perfiles interactivos de su trayectoria o reportajes multimedia que ahondaban en aspectos de su vida y su música. Este tipo de narrativas innovadoras pueden aportar valores como el interés humano y la creatividad, que van más allá de la estricta actualidad (Noguera, 2015: 89). Gracias a ellas, el público no sólo conoce los hechos, sino que los experimenta de forma más atractiva.


Este artículo aborda las transformaciones que experimenta el periodismo en la Sociedad Red, al hilo de los cambios en los procesos de producción y distribución de contenidos. Analizamos las nuevas relaciones entre los periodistas profesionales y los usuarios activos, que cobran creciente protagonismo; y examinamos cómo las audiencias toman la palabra y ejercen un activismo social que pretende fiscalizar a los poderes públicos y plantear alternativas a los medios tradicionales. En este contexto, apuntamos diez propuestas que plasman los aspectos más disruptivos del periodismo en este complejo ecosistema mediático.

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Como se debe citar
GARCÍA-AVILÉS, José Alberto. La información ya no es lo que era”. Diez propuestas sobre el periodismo en la Sociedad Red. Revista de la Asociación Española de Investigación de la Comunicación, [S.l.], v. 3, n. 5, p. 1-8, ene. 2016. ISSN 2341-2690. Disponible en: <http://www.revistaeic.eu/index.php/raeic/article/view/114>. Fecha de acceso: 21 oct. 2018
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Firma invitada